Directive 8020



La Tierra debe ser protegida de materia extraterrestre existente en una aeronave que vuelve de otro planeta.

Ha tardado un poco más de lo previsto, pero ya ha llegado al mercado el nuevo videojuego de Supermassive Games. Lo hace con un argumento que puede sonar mucho a los amantes de la ciencia ficción y el terror: la humanidad busca un nuevo hogar en el Universo, pero debe enfrentar una amenaza desconocida y mortal. La buena noticia es que, a pesar de los prejuicios, el resultado final puede ser satisfactorio. La nave colonizadora Cassiopeia espera a los jugadores para ofrecerles buenas dosis de acción, tensión, dilemas existenciales y horror.

La nueva entrega de The Dark Pictures Anthology ha escapado de la ambientación sobrenatural de entregas anteriores para dirigirse hacia otros lugares comunes del terror. Para ello, esta quinta entrega ha tomado un buen puñado de referencias cinematográficas y literarias y les ha dado su particular vuelta de tuerca, ofreciendo un producto que se parece a otros pero que funciona muy bien. En mi caso, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, me he lanzado a disfrutarlo en cuanto ha estado disponible para luego compartir algunas impresiones rápidas tanto técnicos como argumentales. Por ello, ya queda lanzado el pertinente aviso al que es posible que estéis familiarizados.

Directive 8020 fue ideado como la quinta entrega de las ocho totales que en un principio iban a formar parte del proyecto impulsado y desarrollado por Supermassive Games. Dado el tiempo de desarrollo entre los distintos videojuegos, este límite autoimpuesto se ha matizado, pasando este videojuego a ser parte de la denominada como “segunda temporada” de la antología.

Llevar la acción a un entorno espacial llevó al equipo de desarrollo a tomar una serie de decisiones creativas que permitieran dotar de algo de frescura a una fórmula que ya empezaba a resultar reiterativa para los jugadores. Ya hablé del cacareado “efecto mariposa” cuando analicé Until Dawn. Se trataba del principal mecanismo narrativo de aquel celebrado título. Mismo que puso a la empresa en el mapa, pero que a la larga es puesto en entredicho por cierto sector de la crítica. Punto que no termino de entender, puesto que la empresa nunca pretendió ofrecer otra cosa que videojuegos survival horror bajo el paraguas de las películas interactivas. Regresando a aquel mecanismo antes nombrado, recordemos que las distintas ramificaciones de la historia incentivaban la rejugabilidad, logrando que se regresase al videojuego en busca de nuevas escenas o camino posibles dentro de las múltiples opciones posibles. Con ciertos cambios, esa mecánica ha permanecido siendo fundamental para la saga. Pero en esta nueva iteración se ha introducido la opción llamada “Punto de inflexión”, que permite a los jugadores retroceder a un momento determinado en el que ha de tomarse una decisión crucial para la historia. Esto, por supuesto, solo puede hacerse durante un corto lapso de tiempo, lo que da cierta sensación de urgencia que luego puede verse o no recompensada con un acontecimiento inesperado.

Otra innovación dentro de la antología es el sistema de relaciones, que afecta de forma especial a cinco de los diez personajes principales de la historia. Esos cinco personajes son asimismo los que pueden ser controlados por los jugadores durante las 6-8 horas de duración de cada campaña. Cada decisión durante las conversaciones hacen variar este sistema de relaciones dinámico, lo que convierte cada elección en importante de cara al resultado final y las conexiones entre los distintos miembros de la tripulación de la Cassiopeia.



Existe la posibilidad de jugar junto a otra persona en un modo cooperativo local y por primera vez se ha introducido un modo cooperativo online. También se ha dotado a cada episodio del videojuego de un mayor componente de exploración, que de todas formas sigue siendo bastante limitada. Como no podía ser de otra forma, hay guiños a otras entregas de la antología y huevos de pascua que establecen ciertas conexiones entre ellas. Esos aspectos solo podrán ser entendidos y disfrutados por los veteranos en estas lides, pero son lo suficientemente evidentes para que cualquiera se de cuenta de que lo que están viendo forma parte de un esquema mucho mayor.

En cuanto a los actores que prestan sus caras y voces al proyecto, el elenco de Directive 8020 está encabezado por Lashana Lynch, quien ha interpretado a Maria Rambeau en distintas películas del Universo Cinematográfico de Marvel o a la primera agente 007 negra en Sin tiempo para morir. Ella interpreta a Brianna Young, piloto de la nave colonizadora y uno de los tres personajes cuyos apellidos son iguales a los de los miembros de la misión Apolo 10: Thomas Stafford, Eugene A. Cernan y John W. Young.

Nos encontramos ante un videojuego en el que el body horror tiene un papel fundamental. Tanto es así que la influencia de The Thing, la célebre adaptación que John Carpenter hizo de la novela The Thing from Another World de John Wood Campbell Jr. y de la cinta del mismo título de 1951 es patente y reconocida tanto por el director de este proyecto como por su guionista principal. Otras influencias reconocidas por los principales responsables de Directive 8020 son Solaris (1972), Alien (1979), Event Horizon (1997), Pandorum (2009), Prometheus (2012), Life (2017) y Sputnik (2020). En la faceta literaria, vuelve a salir a colación el prostituido término dado a todo aquel producto que es asemejado, de forma intencional o accidental, a la obra del escritor más famoso de Providence. No lo voy a repetir en esta ocasión.

La desconfianza y la paranoia entre los protagonistas centran buena parte de la primera mitad de la trama. También están muy presentes la lucha por la supervivencia o el conflicto entre el deber y la voluntad real de cada individuo. Todo aderezado con unos toques de explotación corporativa por parte de la megacorporación de turno, siempre necesaria para mostrar que el mal hecho por el hombre puede ser mucho peor que el ejercido por la naturaleza u otros seres vivos.

La cita que aparece en el encabezado de este texto corresponde a la premisa básica de Directive 8020 y es una directiva real de la NASA. En concreto, de la 8020.7G, según la cual han de desarrollarse estrategias, procedimientos y protocolos para evitar la contaminación de la Tierra con material extraterrestre por parte de las distintas naves espaciales que hacen su regreso al planeta tras las distintas misiones de las diferentes agencias espaciales mundiales. Eso, por supuesto, en un ambiente futurista y en un escenario extremo. En distintos momentos de la trama se señala con claridad que la Tierra está al borde de ser inhabitable, por lo que la vida del planeta tiene las horas contadas. Eso lleva a la humanidad a una carrera contrarreloj en la búsqueda de un nuevo hogar en el cosmos. Es ahí donde aparece el McGuffin de eta historia: Tau Ceti f.


Ese planeta fue descubierto en 2012 y está en la zona habitable extendida de la estrella Tau Ceti, aunque sigue siendo objeto de controversia debido a los distintos estudios que han tratado de confirmar o desmentir su biofirma. En 2020 se le consideró como exoplaneta potencialmente habitable, por encima de Tau Ceti e. Aun no se han determinado muchos datos sobre sus condiciones ambientales, aunque se especula con la posibilidad de que sus temperaturas sean semejantes a las de la Tierra gracias a la densidad de su atmósfera y el tamaño de sus océanos. Son muchas las incógnitas en torno a este cuerpo celeste, que de todas formas se halla a una distancia de poco menos de doce años luz del Sistema Solar, lo que hace inviable cualquier intento de acercar ningún artefacto terrestre hacia el lugar.

En la acción planteada por Directive 8020, el citado planeta es la última esperanza de supervivencia de la humanidad. Con eso en mente, la corporación Corinth ha enviado a dos naves colonizadoras a Tau Ceti f. La Cassiopeia tiene la misión de recolectar datos y preparar el terreno para la futura llegada de la Andromeda, en la que se hallan miles de colonos en estado de criosueño. En todo momento se seguirá a los diez tripulantes de la primera nave, liderados por el comandante Nolan Stafford y LaMarcus Williams, director ejecutivo de Corinth y principal inversor de las misiones.

La aproximación al destino prefijado de la nave se complica debido a una circunstancia que ya habréis podido anticipar. Un pequeño meteorito ha chocado contra la nave, y porta consigo un organismo extraterrestre con una asombrosa capacidad de crecimiento y una habilidad innata para copiar todo aquello con lo que contacta. Debido a estos y otros avatares, la inteligencia artificial que maneja la nave despierta de forma paulatina a algunos miembros de la tripulación, que se enfrentarán a esta amenaza emergente y a distintas decisiones que pueden ser mortales. Al mismo tiempo, descubrirán que Corinth guarda una serie de secretos trascendentales tanto para ellos como para la colonización de Tau Ceti f. Aun resta explayarse en el apartado estrictamente argumental y sus detalles más concretos e importantes, pero eso lo dejaremos para otra ocasión.

Como ya he señalado, hay muchas similitudes entre Directive 8020 y algunos de los trabajos en los que se ha basado, pero esa circunstancia no va en su contra porque cumple con creces en aquello que promete. Es decir, en ofrecer diversión y momentos tensos. Aunque le cuesta arrancar, su ritmo no decrece hasta el final. Acompañado de un guion decente y de un apartado gráfico muy meritorio, el más reciente trabajo de Supermassive Games es el más ambicioso desde Until Dawn, y esas son palabras mayores. Los ambientes oscuros y claustrofóbicos están muy logrados, y los distintos derroteros por los que puede derivar el argumento logran que el jugador quede atrapado hasta el final. Eso, unido a las más de cuarenta posibles muertes de los personajes – para eso estamos aquí, al fin y al cabo – y al diseño de las grotescas criaturas que se pasearán por cada rincón de la Cassiopeia, hacen que el tiempo invertido valga la pena.


Félix Ruiz H.






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