El manuscrito del profesor Wittembach
El nuevo año ha llegado con fuerza y lleno de nuevas lecturas a las que sacar todo el jugo posible. Aunque Drácula ha copado buena parte de mi tiempo como lector, he tenido tiempo para hacer caso a los consejos de Alberto López Aroca y leer a Prosper Merimée sin prejuicios y despacio, hasta en tres ocasiones. Con ello, he logrado sacar dos cosas en claro: el autor era un oasis en el desierto, y la historia está más relacionada con la creación de Stoker de lo que parece a simple vista . No me avergüenza decir que no sabía nada sobre Lokis – título por el que suele ser conocido este relato – ni sobre su autor hasta que Alberto me lo envió. Siendo el primer número de su nueva y flamante Colección Lente de Diamante, este pequeño tomo ha sido un autorregalo de Navidad. Caprichos que uno no puede dejar escapar a la ligera. A medio caballo entre el cuento largo y la novela corta, El manuscrito del profesor Wittembach nos lleva de la mano hasta lejanos parajes lituanos, donde los l...