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Presentando al Hermano Vudú

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  Corría el año 1973 cuando Marvel hizo debutar en el número 169 de Strange Tales a uno de los hijos más curiosos de Stan Lee y Roy Thomas. No fue un lustro cualquiera para el mundo del cómic en general y para la Casa de las Ideas en particular. Ya habían pasado un par de años desde que Lee desafiara abiertamente al infame Comics Code implantado desde 1954 con los míticos números 97-99 de The Amazing Spider-Man , que lograron que las autoridades relajasen un poco sus estrictas normas y su censura. Desde entonces, la denuncia social o los monstruos clásicos regresaron, siendo este punto el que nos interesa en estos momentos. Esos monstruos trajeron consigo una nueva ola de héroes con dotes sobrenaturales. Entre ellos estaba Jericho Drumm, el Señor de los Loas. El citado lustro fue espectacular en la materia sobrenatural dentro del mundo superheróico. Man-Thing fue presentado en Savage Tales # 1 . Morbius, el Vampiro Viviente, apareció en The Amazing Spider-Man #101 . Jack Russe...

Garra Negra

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  No conocía nada sobre la trayectoria del Hermano Vudú hasta el año pasado, momento en el que leí La Tumba de Drácula al completo. Allí, en sus números 34-37, Jericho Drumm acudía en ayuda de Frank Drake cuando este estaba siendo acosado por hordas de zuvembis. Un tramo algo descafeinado, pues era un impasse en la aventura principal, con un Drake sumido en una crisis de identidad y con un Drácula ausente por completo. Sin embargo, el exótico héroe salvaba los muebles en esas irregulares grapas. Ya entonces vislumbraba un potencial importante en este personaje, cuyas primeras aventuras fueron recopiladas por Panini en una edición limitada que vio la luz durante el pasado 2025. En dicho tomo, además del propio Jericho Drumm (y su hermano gemelo Daniel, cuya forma espiritual completaba las dos mitades del Hermano Vudú), aparecían personajes de lo más llamativo. Entre ellos, Garra Negra. En este inicio de 2026, he puesto mis manos en varias ediciones limitadas de Panini , tanto d...

El último día de H. P. Lovecraft: la visita de Harry Houdini

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  “ No es necesario, te imagino muy bien: prosista multidimensional y paródico, cargado de manías y neurosis, rumiando nuestras frases hasta la náusea, llegando incluso a pretender que detrás de la titánica incoherencia de nombres que salpican nuestros textos se esconde una mitología compuesta cuyo alcance solo tú conoces. ¡Qué patético, puaj! Sé quién eres. Eres la más patética de mis creaciones y, desgraciadamente, tal vez la única que me sobrevivirá. No puedo impedir que hables y hagas creer que alguna vez exististe. Solo quiero afirmar, testimoniar, decir y escribir que no eres yo y nunca lo serás. ” Cada nueva lectura de Le dernier jour de Howard Phillips Lovecraft , de Romuald Giulivo y Jakub Rebelka, deja nuevos hilos de los que tirar. Teniendo ya en el blog dos textos que versan sobre distintas partes de la obra y su íntima relación con la biografía o el corpus literario del escritor de Providence, pero siendo consciente de que se trató de una labor inconclusa, retomo la ...

Caso Manning: la bruja Sybil Warwick y la cinta del bosque de Brentford

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  Extracto del libro inacabado de Susan Manning sobre las brujas de la campiña inglesa. Capítulo dedicado a Sybil Warwick. “ Sybil Warwick siempre vivió en Brentford y siempre fue vieja. No hay constancia de su nacimiento, su juventud ni de su pasado en general. Vivía en una cabaña en el bosque y sostenía que era clarividente. Y, efectivamente, un par de veces había pronosticado sucesos que después habían tenido lugar… Según Thomas Bloom, historiador de la época, el 18 de enero de 1812 Sybil Warwick tuvo una visión de la muerte. Soñó que Joey Coleman, el hijo del alcalde del pueblo, se ahogaba. Avisó al ilustre señor, pero éste hizo que la echaran de su casa, tratándola como a una loca. Ajeno a la advertencia de Sybil Warwick, el alcalde permitió a su hijo que patinara sobre el lago helado. Y sucedió lo inevitable. El alcalde. Cegado por el dolor, en lugar de reconocer el poder de Warwick, acusó a la anciana de ser bruja. Fue a su cabaña con dos agentes, y la sometió a t...

La voz de El-Lil

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  Es inevitable preguntarse hasta dónde hubiese llegado el legado literario de Robert Ervin Howard si no hubiese decidido acabar con su vida con apenas treinta años. Alguien como yo, que ya ha sobrepasado con holgura esa edad y que dedica algunos ratos a intentar juntar letras como simple hobby, está impelido a sentir admiración y palidecer ante tal figura. Con todos sus claroscuros, incluso los relatos más prosaicos del texano suelen dejar un buen regusto entre los conocedores de su obra o quienes se acercan poco a poco a su obra. Ayer leí por primera vez uno que desconocía por completo, en el que se pueden observar trazas del voraz creador de historias que llegaría a ser. Civilizaciones desaparecidas, misteriosos cultos e intrépidos aventureros en un cóctel satisfactorio. Profano absoluto en casi todo, como suele ser habitual en mí, no termino de comprender por qué Los gusanos de la tierra y otros relatos de horror sobrenatural es considerada una rara avis dentro de la colec...