Hokum
Hay muchas formas de asustar a los niños. Almas permeables, esponjas que absorben cuanto se les eche encima y que son capaces de procesar mucho más de lo que cabría esperar. Incluso la muerte, como concepto material y metafísico. ¿Pero qué ocurre en sus mentes cuando un sobresalto puntual va más allá? ¿Cuánto tiempo tardaría en sanar una herida hecha en lo más profundo de sus psiques? ¿Olvidarían los detalles más escabrosos para poder vivir cada día? Estas y otras cuestiones del mismo calado cimentan uno de los pilares narrativos sobre las que se levanta la última película de Damian McCarthy. Un artefacto complicado y poliédrico, en el que la miseria humana se entremezcla con el horror sobrenatural. Hace poco menos de un mes que Beta Fiction Spain trajo a nuestras salas una de esas cintas que suele pasar desapercibidas entre otros productos con mucho más presupuesto y marketing, pero que calan a mayor profundidad en el público que hace más caso al boca a boca que a las opiniones ...