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Batman contra Drácula

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“ No me gusta mentirle a Alfred, menos que a nadie. ¿Pero cómo decirle que el verdadero motivo es la luz del día? ¿Cómo decirle que, en definitiva, Bruce Wayne está muerto y que solo la noche, solo la oscuridad, tiene significado? ” Volvemos, una vez más, a las desesperanzadoras calles de la Gotham imaginada por Doung Moench y Kelley Jones en Batman: Red Rain. T ras el largo análisis realizado en el anterior post, ha llegado la hora de acompañar a Batman en su lucha contra Drácula, quien llegó a los dominios del detective murciélago atraído por la escasa moralidad de sus dirigentes y por su aceptación del crimen como algo cotidiano e inevitable. Hay varias ediciones disponibles de la que, a la larga y gracias a la mediación de algunas decisiones editoriales, ha sido denominada como la saga Batman: Vampiro . Yo tengo en mis estanterías el tomo recopilatorio en cartoné que Planeta DeAgostini publicó en 2006 y que se tituló Batman & Dracula , que contó con una traducción a veces u...

Batman & Drácula: Lluvia Roja

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“ La noche siempre ha sido mi elemento, pero nunca me he sentido más cerca de ella, más cómodo en sus ásperos pliegues sin fin. Es como si el mismo sueño me hubiera dado energía, como si el alma de la noche se hubiese fundido con mi propia alma, convirtiéndome en un pedazo de oscuridad hecho vida. ” En sus más de ocho décadas de vida, el Caballero Oscuro de Gotham ha tenido tiempo de enfrentar todo tipo de vicisitudes, desde las amenazas más mundanas a otras de corte universal y cósmico. Era solo cuestión de tiempo que alguien se atreviese a plantear un cara a cara con el vampiro más famoso de la literatura. Pero esta colisión no resultó ser una simple batalla, sino un descenso paulatino del detective murciélago hasta el más profundo de los abismos. Una oscuridad que le rodeaba por todas partes y que acabó por consumirle por completo. La unión de dos o más personajes provenientes de universos literarios distintos no resulta ninguna novedad. Los ha habido y sigue habiendo de todo ti...

Retribución en Sangre

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  A principios del presente 2026 asistimos a una lucha singular. Una de la que desconocía todo pero que llegó a mí desde dos fuentes diferentes. ¿Quién iba a pensar que Solomon Kane daría con sus huesos en Transilvania y acabaría batiéndose con el mismísimo Drácula? Aquel desigual duelo acabaría con el puritano teniendo la no vida de su rival en sus manos, apiadándose de él para saldar una deuda poco antes contraída. El señor de los vampiros le había salvado del ataque de una jauría de lobos y le llevó hasta su morada, donde el errante podría descansar. Por desgracia para ambos, aquel encuentro que empezó siendo amistoso y acabó siendo un duelo a muerte quedó inconcluso. Por suerte para nosotros, habría un desenlace para ese cruce. Fue a finales de octubre de 1977 (o enero de 1978, dependiendo de la fuente consultada, siendo esta segunda la correcta a menos que me equivoque), más de cuatro años después del lanzamiento de Castle of the Undead , relato contenido en el número tres...

Dobles y sombras: reflexiones a la luz de la Luna

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  Estos últimos días de junio están siendo muy estimulantes para mí. Escribo estas palabras mientras navego por el Mediterráneo a bordo de un colosal crucero, ese tipo de embarcaciones gigantescas en las que se disfraza con frases rimbombantes y actividad sin fin lo que en el fondo no es más que puro capitalismo voraz. Espero que no se me entienda mal. He venido por propia voluntad y sin ningún arrepentimiento, tratando de gozar en la medida de mis posibilidades de las bondades que se ofrecen a las miles de almas que pululan por cubiertas, pasillos y demás rincones de este reducto cosmopolita y desbordante de intensas y efímeras emociones. Gracias a ello, he podido visitar un par de lugares que nunca había visto con mis propios ojos. Livorno y La Valeta quedarán para siempre (o eso espero, al menos) fijadas en mi memoria, habiendo contraído ya la promesa de un futuro e incierto regreso. Pero no son los detalles de la travesía los que me llevan a sentarme en el balcón de mi camarot...