Jules de Grandin: La Casa de las Máscaras de Oro
“ La máscara no estaba atada, sino cosida a su carne; se habían practicado dos orificios en cada oreja, uno en el lóbulo, el otro en el pabellón y, a través de las toscas heridas, unos finos alambres de oro habían sido introducidos y anudados en bucles. ” En la introducción del primer recopilatorio sobre el investigador francés ( The Phantom Fighter , publicado por Arkham House en 1966), Seabury Quinn suscribió la idea de que Jules de Grandin fue una especie de guía para él en un momento de bloqueo creativo. Una opinión polémica para los profanos a la materia, pero que aparece de forma recurrente en las intrahistorias de muchos escritores y sus personajes más célebres. Algo de cierto debe tener todo esto, pues recordé su nombre súbitamente en una semana bastante relajada para mí en lo que a teclear se refiere. Tal es la influencia de alguien que lleva más de cien años pululando por la mente colectiva. Estas fueron las palabras exactas que usó Quinn en “ By Way of Explanation ”, la...