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Una voz en la noche

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  “ Luego nos sentamos y estuvimos hablando seriamente de muchas cosas, porque habían empezado a acosarnos pensamientos terribles. El miedo a morir ya no era nuestra principal preocupación; podían ocurrirnos cosas peores. ” Disfrutando de unos merecidos días de asueto, me topé con un pequeño volumen que fue publicado pocos meses después de mi nacimiento, allá por 1990. Esa antología sobre ciencia ficción me ha descubierto varios textos sorprendentes, de autores de prestigio que se adentraron en un género aun por definir y desarrollar. Entre ellos, uno de los que más honda impresión me ha causado ha sido el inglés William Hope Hodgson, a quien tenía en mi particular radas por ser el padre de Carnacki, pero que resultó ser un brillante creador de historias de terror marítimo. Una vez en la noche fue uno de esos relatos que nacieron fruto de muchos años de navegación hacia horizontes inciertos y colmados de aguas traicioneras e impredecibles. Un medio que continúa despertando i...

El Pescador

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¿Hasta dónde estaríais dispuestos a llegar para ver de nuevo a un ser querido ya fallecido? Es una pregunta tópica, pero que sigue siendo pretexto para la creación artística desde hace milenios. Desde la epopeya de Gilgamesh hasta la actualidad, muchas obras pivotan alrededor de la pérdida. Emociones que son compartidas por todo el género humano. No por nada, todos libramos una batalla perdida de antemano contra la muerte, que siempre tiene consecuencias en aquellos que quedan en el mundo de los vivos y deben seguir adelante. Ese es precisamente el eje central de El Pescador , un relato sobre el duelo que agrega elementos mitológicos y buenas dosis de terror para redondear el conjunto. No había leído nada del estadounidense John Langan hasta hace un mes. Ya sabía del buen hacer de La biblioteca de Carfax en cuanto a trasladar a los lectores los escritos de un buen puñado de autores de terror contemporáneo. Con varios de los libros de la editorial en agenda, el primero al que decidí hi...

Arnold Rhymer en: El Colmillo Roto

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“ Este cerró cuidadosamente la puerta a su espalda. Luego, se acercó circunspecto al diván donde estaba acostado su señor, procurando no molestarle. Sin echarle más que una simple mirada al dormido, fue a buscar una mesita y la colocó cerca del diván. Se dirigió acto seguido hacia un armario y sacó dos botellas, así como un medidor. ” Hay personajes que tienen un recorrido tan fugaz que parecen condenados al olvido desde su misma concepción. Si no fuera por la labor continua de estudiosos y amantes de la literatura en general y de la ciencia ficción y el terror en particular, las generaciones más jóvenes no tendrían noción alguna sobre toda una pléyade de extravagantes aventuras. ¿Un detective de lo oculto que se enfrenta a momias egipcias, que a su vez son herramientas de una maquiavélico plan para atacar a todo un país? Nada que un científico como Arnold Rhymer no pueda manejar con soltura. Las presentaciones de personajes son efemérides que me hacen especial ilusión, pues no ocu...

La casa en el confín del mundo: Martin Mystère y El Lovecraft Desconocido

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  “ Había en aquella agreste barrera un toque de misteriosa maldad… Algo en lo cual entraban simbolismos de un vago carácter psicológico, una mezcla de poesía y de puntura exóticas, con viejos mitos insertos en las páginas de libros prohibidos. También el ímpetu del viento tenía una fuerza especial de angulosa malignidad, una nota de repulsión complicada e indefinible, como una funesta impresión. ” Los primeros números de Martin Mystère, el Investigador de lo Imposible, presentaron una serie de misterios en boga en los compases iniciales de los años ochenta. Mientras Alfredo Castelli, creador del personaje, aun intentaba definir los rasgos característicos de los personajes, tuvo la genial idea de meterlos de lleno en situaciones complejas y lugares extraños, rodeándolos de enigmas históricos e hipótesis hetedoroxas. Ese jugueteo con lo inverosímil, que tanto rédito sigue dando actualmente a periodistas, escritores, podcasters o youtubers especializados, se convirtió en el e...

Jules de Grandin: La Casa de las Máscaras de Oro

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“ La máscara no estaba atada, sino cosida a su carne; se habían practicado dos orificios en cada oreja, uno en el lóbulo, el otro en el pabellón y, a través de las toscas heridas, unos finos alambres de oro habían sido introducidos y anudados en bucles. ” En la introducción del primer recopilatorio sobre el investigador francés ( The Phantom Fighter , publicado por Arkham House en 1966), Seabury Quinn suscribió la idea de que Jules de Grandin fue una especie de guía para él en un momento de bloqueo creativo. Una opinión polémica para los profanos a la materia, pero que aparece de forma recurrente en las intrahistorias de muchos escritores y sus personajes más célebres. Algo de cierto debe tener todo esto, pues recordé su nombre súbitamente en una semana bastante relajada para mí en lo que a teclear se refiere. Tal es la influencia de alguien que lleva más de cien años pululando por la mente colectiva. Estas fueron las palabras exactas que usó Quinn en “ By Way of Explanation ”, la...

La burla, adaptación de La mano disecada (Guy de Maupassant,1875)

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  “ Tengo miedo de mí mismo, tengo miedo del miedo, pero, ante todo, tengo miedo de la espantosa confusión de mi espíritu, de mi razón, sobre la cual pierdo el dominio y a la cual turbia un miedo opaco y misterioso .” La vida de Henri René Albert Guy de Maupassant basculó entre el puro deleite de los sentidos y el más absoluto de los terrores hacia sí mismo. Su vida temprana estuvo marcada por la difícil relación con su padre y por el deseo materno por situarle en una posición privilegiada. Estudios parisinos que acabaron en fracaso, un anodino trabajo como funcionario, un gusto sano por el deporte… hasta ahí, todo normal. Pero hubo dos eventualidades que lo diferenciaron del resto de mortales. Uno fue su relación de maestro y pupilo con Gustave Flaubert, que le abrió las puertas de la escena literaria francesa. El otro, la aparición en su vida de la sífilis, que destruiría su psique. Esta terrible enfermedad convirtió su vitalidad en amargura y su optimismo en pavor. El añorad...