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Jules de Grandin: El Amo Negro

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  ...desafiando acero y pistolas, un huésped espectral; ¡Jamás le abatió bala alguna, como a cualquier mortal! Llegó la medianoche; del bosque salió una masa oscura, y al poco rato, devino en un guerrero, pintado y con plumas, bajo la luna marchando. “¡Sean brujas o espectros!”, clamó el capitán, “¡Al Maligno yo trato así!” Y, de su chaqueta, metió un botón de plata en la recámara del fusil. Queridos aprendices, asistentes y curiosos, bienvenidos a un nuevo post de nuestro Gabinete. Con la novena entrada de este mes, regresamos a Harrisonville, en concreto hasta el 993 de la Avenida Susquehanna, residencia del doctor Trowbridge y de su eterno inquilino y mejor amigo, el también doctor Jules de Grandin. En esta ocasión, para rememorar una aventura de corte sobrenatural que cuenta con dos partes bien diferenciadas. El Amo Negro fue publicado en Weird Tales , en el número correspondiente a enero de 1929. En él, el talentoso Seabury Quinn obsequió a los lectores con un relato ...

Las aventuras de Jules de Grandin: El Poltergeist

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  Queridos aprendices, asistentes y curiosos, bienvenidos a un nuevo post de nuestro Gabinete. No se puede negar que este archivo de lo outré se está llenando poco a poco con casos curiosos, objetos extraordinarios y personajes fascinantes. Pero todavía no había dedicado ningún escrito al que probablemente sea el más famoso de cuantos detectives de lo oculto pululan en el universo literario. El hombre que todo lo sabe: Jules de Grandin. Viajero sin igual, agente especial de la Surète de París, médico en la Sorbona y, sobre todo, investigador abnegado de casos extraños, se convirtió en una suerte de invitado a d eternum de su colega, el doctor Trowbridge, del que pasó mucho tiempo aprovechándose. Para deleite de los fans del pulp, el tándem ganó tal nivel de fama que Seabury Quinn, su creador, le dedicó multitud de relatos durante décadas. Cuando ambos personajes comenzaron a trabajar mano a mano, y tal como razona Javier Jiménez Barco en el prólogo de La casa de las máscara...