Sangre y ponzoña: el relato de Lemuel Rose
“ Fuisteis vosotros quienes nos invocasteis con vuestra guerra. El rugido de vuestros cañones nos despertó del silencioso sueño de nuestras tumbas. Todos derramasteis sangre. En aquel momento, éramos como sonámbulos, perdidos en nuestros antiguos recuerdos.” El capitán mercante Demetrius Aischros siguió aquel innavegable canal durante más de sesenta kilómetros, maldiciendo su mala estrella. Los primeros tramos del camino habían sido amables. Había podido observar flores silvestres de vivos colores, granjas donde la normalidad parecía reinar y campos con abundante cosecha. Pero, a medida que se acercaba al lugar señalado para la singular reunión a la que había sido citado, comenzó a ver signos más evidentes de la triste realidad que reinaba en la Europa posterior a la I Guerra Mundial que tan repentinamente había cesado. Improvisados refugios se levantaban aquí y allá en ambas orillas del canal, y personas harapientas le dedicaban miradas amenazadoras y ávidas. Quizá imaginaban qu...