La invención de Morel
" No fue como si no me hubiera oído, como si no me hubiera visto; fue como si los oídos que tenía no servían para oír, como si los ojos que tenía no sirvieran para ver" . Corría el año 1940 cuando se publicó por primera vez uno de los mayores clásicos de la literatura fantástica en castellano, pergeñada por el genial Adolfo Bioy Casares. Su trayectoria literaria se centró sobre todo en las historias policiales, fantásticas y de ciencia ficción. Precisamente, y para los amantes de estos dos últimos géneros, La invención de Morel marcó un hito que no fue debidamente valorado en su momento, pero que con el tiempo se ha convertido en una obra de culto. Durante su andadura vital dio con un insigne compañero, con el que compartir una bonita amistad, además de inquietudes y trabajo. Nada más y nada menos que Jorge Luís Borges, con el que coincidió en 1932 en Villa Ocampo, la casa de la también escritora Victoria Ocampo. A partir de entonces, y hasta la muerte de Borges en 1986...